LA BESTIA ESTELAR de Robert A. Heinlein

Portada de la edición española
Robert A. Heinlein siempre ha sido un autor bastante controvertido debido a la filosofía que suele exponer en sus  obras, sobre todo StarShip troopers (de la que ya hablamos aquí) y “Forastero en tierra extraña”, de temática en apariencia diametralmente opuesta y a la vez llena de connotaciones. Sin embargo, Heinlein fue un autor prolífico y algunas de sus obras menores pasaron bastante desapercibidas precisamente por no suscitar la controversia que suscitaron sus obras más importantes. Entres estas novelas menores encontramos  La bestia estelar, interesante novela 100% juvenil de la que quiero hablaros hoy para que podáis conocer una faceta más de este interesante autor.

La bestia estelar fue editada por primera vez en la revista The Magazine (de Fantasy and Science Fiction)  donde apareció por entregas durante el año 1954. Desde el principio se presentó como una novela sencilla de aventuras para jóvenes que utilizaba el cliché de “chico con mascota” llevado a un extremo que solo la ciencia ficción puede alcanzar. En España fue editada allá por el año 1981 y nunca más se volvió a saber de ella.


Esta novela nos presenta a Lummox que si bien no se puede considerar el protagonista absoluto de la historia, sí que es su premisa inicial y motor. Lummox es un ser extraterrestre con la misma inteligencia e inocencia de un niño de unos 5 años que convive felizmente con su amigo (y dueño, pues éste considera a Lummox su mascota) John Thomas Stuart XI, de 17 años de edad y un brillante futuro por delante. Todo podría ser idílico entre estos dos amigos si no fuera porque Lummox mide aproximadamente lo mismo que  un edificio, pesa unas cuantas toneladas, es prácticamente invulnerable y tiende a meterse en problemas por su voraz apetito y su afán de aventuras.  El principio de la novela cuenta como Lummox escapa del jardín de la casa familiar organizando un gran destrozo en la ciudad cercana para espanto las autoridades locales, dolor de cabeza de John e histeria de la madre de este último.  A partir de ese momento, y con una invasión extraterrestre en ciernes para agitar más las cosas, comenzará la aventura de John y su novia, Betty, para librar a Lummox de una condena a muerte motivada por su evidente peligrosidad.

Versión del libro en audio
Los personajes que Heinlein construye para esta novela no son profundos ni complejos sino más bien todo lo contrario, totalmente estereotipados y planos. John es un  protagonista sin apenas carácter pero que se autodetermina cuando encuentra una causa justa por la que luchar (en este caso, salvar a su querida mascota). Betty, es una novia controladora y manipuladora, ambiciosa y bastante cabeza-hueca (como buena adolescente que es), que tratará de salirse con la suya a vez que ayuda a John. La madre de John, sufrida e inaguantable, resulta ser adicta al drama y aunque quiere a su hijo, éste supone también su principal frustración. Conforme avanza la novela, serán otros los personajes adquirirán mayor relevancia, llegando a desplazar a un segundo plano a los protagonistas hasta ese momento. Estos son Henry Kiku, el profesional e inteligente secretario del ministerio de asuntos Espaciales y Segei Greenberg, su eficiente agente de campo que no termina de entender de donde le vienen todos los golpes. Por no mencionar al doctor Faetlm, un curioso alienígena que acabará convirtiéndose en la pieza angular de las negociaciones para que la Tierra no sea destruida. Y, sobre todos ellos, está Lummox, adorable como un gatito e igual de encantador. Imposible enfadarse con él… aunque destroce media ciudad tratando de volver a casa.

El autor
Parte del encanto de la historia es precisamente que se apoye en personajes tan arquetípicos aunque también puede ser un lastre para los lectores más exigentes. A estos lectores yo me permitiría recordarles que lo que tienen entre manos es solo una novela juvenil y que para temas más complejos, existen obras mucho más suculentas y densas a las que pueden acudir, ya sean de este mismo autor (como la mencionada StarShip troopers) o de otros (como Hyperion de Dan Simmons o Dune de Frank Herbert)

En cuanto a ambientación, debo decir que en esta historia Heinlein no destacó por incluir grandes ideas, claro que siendo sinceros, tampoco lo necesitaba. Se limitó a dar un marco temporal adecuado a la historia mencionando brevemente los viajes previos de la humanidad a las estrellas pasando luego a describir un mundo muy parecido al que tenemos hoy día (sí, hablo del siglo XXI) solo que con alienígenas establecidos en nuestro planeta. Suficiente para permitir que la historia discurra de manera coherente pero sin buscar un enriquecimiento de la misma. A mi parecer, un buen ejemplo de ciencia ficción blanda donde muchos aspectos de la ambientación (sobre todo en lo referente a ciencia y tecnología) se omiten abiertamente con la idea de no entorpecer el ritmo de la novela aunque suponga un empobrecimiento de la misma en cierto sentido.

La narración fluye con bastante ritmo y se nota mucho su carácter de “historia por entregas”. Cada uno de
los episodios ofrece algo al lector que resulta clave pero no termina de resolverse para animar a la lectura del siguiente episodio. No se puede decir que haya capítulos de relleno aunque, por supuesto, los  hay más y menos intensos. Además, usa lenguaje directo y claro sin enredarse demasiado con conceptos abstractos, filosofía o con metafísica. En general, una forma de redacción muy adecuada para el público objetivo al que va dirigida la aventura.

Aunque esta novela destila inocencia y poca pretensión por todos sus poros, Heinlein no resistió la tentación de introducir algo de filosofía o “forma particular de ver la vida” en la historia. Supongo que es difícil librarse de la controversia cuando se tiene un carácter como el de Heinlein y la posibilidad de expresarte por escrito con su misma facilidad. En concreto, como lectora femenina, me molestó enormemente un comentario que pone en los labios de John Stuart donde éste reflexiona, admirado, sobre las cualidades de su novia Betty. En ese comentario asegura estar encantado con ella pues es casi tan inteligente como podría serlo un hombre. Esta observación pone, indirectamente,  a las mujeres como seres inferiores a los varones en cuanto a inteligencia, algo que me indigna profundamente y que está totalmente fuera de de lugar (o al menos, debería estarlo), en un país desarrollado en pleno siglo XXI. Cuando leo este tipo de comentarios o afirmaciones en novelas de hace más de 50 años, procuro no tenerlo demasiado en cuenta pues la mentalidad de la época condicionaba mucho a los autores y es habitual leer semejantes barbaridades. Mi recomendación es tratar de evitar que te arruinen la lectura obviando estas afirmaciones como a las palabras de un necio.
Para mi gusto, La bestia estelar es una novela entretenida sin muchas pretensiones, diseñada para atraer a los lectores jóvenes a la ciencia ficción con una historia bastante lineal, en algunos aspectos hasta  previsible, pero a la vez entretenida. Tiene toques de humor y mucha aventura que son los aspectos que más suelen atraer a su público objetivo. Desde luego, no es una obra trascendental que nos haga pensar o plantearnos grandes cuestiones salvo quizá alguna pincelada aunque sin ser ese su objetivo principal. El hecho de que Lummox sea tan adorable en cuanto a carácter e inocencia, posiblemente hará las delicias entre los más sensibleros, como yo misma, que disfruté mucho con sus peripecias.


Para pasar un rato entretenido y conocer un poco más a este polifacético autor, es una novela que recomiendo. Sobre todo, como “lectura de descarga” entre dos más densas. Advierto a los que se animen con esta lectura que no busquen al mismo Heinlein de StarShip Troopers y otras de sus grandes obras pues no lo van a encontrar pudiendo llevarse una decepción. Mejor limitarse a leer y disfrutar. 

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