EL LIBRO DEL DÍA DEL JUICIO FINAL de Connie Willis

No hay muchos autores que hayan conseguido los tres grandes premios de la ciencia ficción: el premio Hugo, el Nébula y el Locus. Menos aún que lo hayan conseguido en dos ocasiones. Una de ellos es Connie Willis donde consiguió por primera vez este gran logro en el año 1992 con su novela El libro del día del juicio final, libro del que hoy quiero hablaros.

El libro del día del juicio final ha sido editado en varias ocasiones en España, la primera de ellas por ediciones B, en su colección NOVA, allá por el año 1994. La relevancia que alcanzó la novela fue lo que probablemente hizo que llegara a nuestro país tan rápido, apenas un par de años después de su publicación en inglés. Tras la edición del 94, la que yo he tenido oportunidad de leer, ha sido reeditado en varias colecciones más de ediciones (Zeta, VIB, Byblos) y en otra ocasión lo fue por factoría de ideas (junto a estas líneas la portada de la edición de Factoría, que nada tiene que ver con la novela, por cierto...). 


Esta novela nunca había llamado demasiado mi atención a pesar de ser tan premiada, ya que su temática principal, los viajes en el tiempo, no es precisamente mi favorita. No fue hasta que vi que un nuevo libro de esta autora había sido de nuevo galardonado con los tres grandes premios del género (Me refiero a “El apagón / Cese de alerta”, de reciente publicación en nuestro país) que me decidí a dar una oportunidad a esta autora ya que su calidad parecía más que probada. 

 En El libro del día del juicio final, Willis nos sitúa a mediados del siglo XXI donde los viajes en el tiempo son una realidad y la herramienta perfecta para estudiar la historia. Los historiadores acceden a épocas pasadas a través de lo que llaman la red, una especie de sistema de portales que comunican presente y pasado, para convertirse en espectadores de acontecimientos históricos o de la vida cotidiana haciendo crónicas fidedignas de otras épocas. Kivrin, una audaz estudiante de la universidad de Oxford, consigue permiso para estudiar, por primera vez desde que los viajes en el tiempo son viables, la Edad Media, época vetada hasta ese momento debido a su peligrosidad. Aquí empieza la historia, en el momento del lanzamiento, denominación que recibe el acto abrir la red y enviar a alguien al pasado. A partir de ese momento, la novela quedará dividida de manera que algunos capítulos nos trasladarán junto a Kivrin en la inhóspita Edad Media de los alrededores de Oxford, y por otro lado en el presente junto al señor Dunworthy, el tutor de Kivrin (y casi padre en funciones), preocupado mortalmente por el bienestar de su alumna. 
Edición de Zeta

En el momento en el que el viaje en el tiempo queda consumado, la novela comienza a adquirir unos tintes más cercanos a géneros ajenos a la ciencia ficción. Por un lado tenemos a Kivrin, que cae mortalmente enferma nada más llegar a su destino. Desde la Edad Media describirá todo lo que allí encuentra durante su convalecencia, desde paisajes y costumbres hasta personajes y situaciones propias de la época. Por supuesto, cuenta con algunos elementos de su tiempo que facilitarán su labor como historiadora (un grabador que almacena sus progresos, una intérprete en su cerebro que le permite comprender el idioma local, y una potenciación avanzada de su sistema inmunológico), pero todo esto será anecdótico. Lo importante de esta parte de la novela es comprender el siglo XIV y lo que acontece alrededor de Kivrin, sobre todo respecto a la familia que la acoge durante su enfermedad y su difícil situación. 

Por otro lado tendremos lo que ocurre entre tanto en el presente del que partió Kivrin donde una epidemia, aparentemente relacionada con el viaje en el tiempo, comienza a azotar la zona con una crueldad inusitada obligando a la población a permanecer en una estricta cuarentena. Los sucesos cotidianos se mezclan con los esfuerzos del señor Dunworthy para traer de vuelta a su alumna mientras lidia con la cuarentena, la ineptitud de los burócratas al mando y sus responsabilidades hacia la gente a su cargo. 

Los viajes en el tiempo son una constante en la literatura de Connie Willis y sus obras más reconocidas, entre las que destacan esta que nos ocupa y el tandem “El apagón / cese de alerta”, tan premiados como El libro del día del juicio final. No obstante, Willis no se entretiene en tratar de justificar las leyes físicas que permiten estos viajes sino que se limita a decir que existen y deja que el lector los asuma cual dogma de fe. Incluso se sacude de un plumazo la archiconocida teoría de la paradoja temporal que tanto explotan otros autores aduciendo que el continuo espacio tiempo se protege activamente contra ella para preservar su integridad. Personalmente debo decir que me gusta que la autora con incurra en temas complejos tratando de dar explicaciones más cercanas a la ciencia que a la ficción pues no creo que encaje con su estilo y creo que restaría gran parte del encanto a su novela. Al menos en lo que respecta a El libro del día del juicio final. Se pude decir, por tanto, que nos encontramos frente a una ciencia ficción blanda (como la mantequilla en verano) donde los personajes y situaciones tienen mucho más peso que la ciencia y la tecnología.

Edición de Byblos
La autora es una maestra de la prosa y de las descripciones de las situaciones cotidianas. Sabe como manejar a los personajes para crear escenas enternecedoras o aterradoras a partes iguales transmitiendo estos mismos sentimientos al lector y creando una narración de gran intensidad. Es difícil aburrirse de su forma de escribir y aunque la historia transcurra lentamente no se hace pesada (leerse 100 páginas y sentir que apenas se ha dicho nada). Si debo poner un punto negativo a su forma de escribir es la tendencia a repetirse una y otra vez en algunas partes de la novela, sobre todo, en recrearse en algunos pensamientos de los personajes principales que llegan a parecer obsesivos. No obstante, creo que este fallo no es suficiente como para que ensombrezca realmente la calidad general del libro aunque si que molesta en algunos momentos. 

Willis es una autora de sentimientos, la que mejor los transmite de todos los autores que he conocido hasta ahora. El horror de la enfermedad, el temor a lo desconocido, la pesada carga del deber, el dolor de la pérdida… todos esos sentimientos tienen cabida en la narración y para aquellos que pecamos de sensibles como yo, resultarán realmente impactantes. Acabamos simpatizando con los personajes que vamos conociendo conforme pasan porque podemos empatizar con ellos. Un punto a favor de la autora. 

Sin embargo, algo ensombrece enormemente la historia de El libro del juicio final y es lo mal que ha envejecido. Me refiero a que gran parte de las vicisitudes que vive en señor Dunworthy durante la novela se deben a la dificultad de localizar a una o varias personas durante unas caóticas fiestas navideñas. A día de hoy, en la segunda década del siglo XXI, gracias a la telefonía móvil e Internet, la comunicación interpersonal resulta sencillísima y es casi imposible no ser localizado antes o después durante una situación de emergencia. Por tanto, pensar que a mediados / finales de este mismo siglo, donde nos sitúa la historia, los personajes dispongan de viajes en el tiempo pero no de un teléfono móvil o algún tipo de comunicador similar, es irreal. Al no tratarse de una novela especialmente antigua, es alarmante que su historia nos resulte ahora tan poco viable cuando apenas han pasado veinte años desde su publicación. Es, cuanto menos, llamativo, que la autora no haya imaginado un futuro con una tecnología de comunicación móvil cuando tanto se ha mencionado esta idea en otras novelas (y medios) de la época y anteriores. 

La autora con un premio Hugo

Manteniendo una mentalidad abierta y teniendo en cuenta que la novela no tiene tanta relación con el género de la ciencia ficción como pueda parecerlo al principio, El libro del día del juicio final se puede considerar como altamente recomendable para los amantes de los libros bien escritos. No es nada recomendable, sin embargo, para los forofos de la ciencia ficción dura pues no encontrarán nada de lo que buscan sino que acabarán inmersos en una redacción donde las relaciones humanas priman sobre cualquier otro aspecto. A mí, personalmente, me ha enternecido de principio a fin y la he disfrutado enormemente a pesar de sentir que me he salido un poco de mis preferencias habituales que incluyen naves espaciales, exploración intergaláctica y guerras en otros mundos. Personalmente, comprendo por que ha sido tan reconocida a nivel internacional e incluso la recomendaría… aunque con reservas pues a muchos le parecería enormemente aburrido.

Ficha Técnica
El libro del día del juicio final

Título original: The Doomsday Book
Autor: Connie Willis
Fecha de publicación: 1992
Edición en español: Nova - 1994
Premios: Premio Hugo (1993), Premio Locus (1993), Premio Nébula (1993), además de otros premios (Gigamesh, Ignotus, etc)


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