BILL, HÉROE GALÁCTICO de Harry Harrison

Paseando por cierta librería madrileña, este delgado libro captó mi atención. En primer lugar por su título, que se me antojaba más propio de los años 50 que de pleno siglo XXI. En segundo lugar por su portada, que me recordaba a las de las grandes revistas clásicas de ciencia ficción como Amazing stories o Analog. Estos dos factores me invitaron sutilmente a echar un vistazo a su contraportada donde me encontré una sinopsis, cuanto menos curiosa. Y por último, una breve opinión del reputado autor Terry Pratchett (del que me declaro abiertamente seguidora) que finalmente me convenció. Ese día no compré el libro pero no tardó mucho en caer en mis manos y, finalizada su lectura, aquí me encuentro desgranando mis impresiones en este artículo

Harry Harrison es un autor del que, hasta ahora, solo conocía por una de sus obras. O mejor dicho, por la película basada en una de sus obras. Bueno, siendo sinceros, por la parodia aparecida en la serie “los Simpson” sobre dicha película. Como veréis, una referencia realmente tangencial. Me estoy refiriendo con esta referencia a su relato “Hagan sitio! Hagan sitio!” del año 1966 que a su vez inspiró la película de 1973 “Cuando el destino nos alcance” (Soylent Green es su título original) protagonizada por el archiconocido Charlton Heston. No obstante, a día de hoy puedo decir que conozco una obra más de este autor, esta vez no de forma tangencial, y por lo que parece, una de las más importantes de su carrera e inicio de su saga más relevante: Bill, héroe galáctico.

Me gustaría, ahora, hablar brevemente de la edición española de la novela. No es la primera vez que Bill, héroe galáctico es publicado en nuestro país (junto a estas líneas podéis ver la portada que tuvo su edición anterior) pero si es, posiblemente, la vez que se ha hecho con más cuidado. Buena traducción donde se ha mimado especialmente las peculiares expresiones y palabras usadas en la edición original. Buena calidad de papel, una portada rompedora y una buena introducción al libro para ir abriendo boca.

Para ponernos en antecedentes y antes de hablar del argumento de la novela, me gustaría comentar el contexto histórico en el que su autor se viera inmerso cuando escribió Bill, héroe Galáctico. Esta historia vio la luz en el año 1965 un año especialmente relevante para Estados Unidos (país de nacimiento del autor) ya que se encontraban en plena guerra de Vietnam y la poderosa nación se acababa de dar cuenta de que no iba a ser el juego de niños que creían al principio. La guerra, el militarismo y el pánico generalizado volvían a estar en boca de todos.

Además de esto, debemos tener en cuenta que Harry Harrison combatió durante la segunda guerra mundial por lo que conocía bien el ejército y todas sus mentiras de primera mano. Y por último, mencionar la ciencia ficción estaba en pleno auge y ya se había establecido como un eficiente vehículo para transmitir al lector la sátira y la crítica social que la época y los eventos del momento no permitían abiertamente (StarShip Troopers de Heinlein sería el mejor ejemplo de esto). Para Harrison, era el momento perfecto y tenía los conocimientos adecuados para crear Bill, héroe galáctico. Y por que no, golpear donde más duele.

El argumento de la novela gira alrededor de Bill, un pobre paleto de un mundo agrícola en el confín de la galaxia, cuya única ambición en convertirse en técnico de fertilizantes gracias al curso por correspondencia que está realizando. Un día, por casualidades del destino, se topa con un comandante reclutador que se vale de las más viles tretas para conseguir que Bill se aliste al ejército, ejército que se encuentra ansioso de nueva carne de cañón para mantener su guerra contra los chíngers, la peligrosa raza extraterrestre. Poco a poco, Harrison nos hará ver, a través de los ojos de Bill y con un sentido del humor negro como el carbón, los entresijos y falsedades que envuelven toda la maquinaria militar en la que el pobre Bill se ve atrapado, vapuleado y maltratado. Todo a su alrededor es una mascarada, todo un espejismo donde la vida humana importa entre poco y nada, donde la mentira está a la orden del día suponiendo el único impulso para algo tan absurdo como la guerra. Sin héroes ni principios. Una crítica mordaz desde el principio hasta el final donde no podremos más que simpatizar con Bill y lamentarlos de su triste destino. Lejos de limitarse a satirizar el sistema militar actual, también se dedicará a exagerar todos los clásicos y clichés de la ciencia ficción hasta aquel momento haciendo un guiño (y la vez homenaje) a los grandes clásicos del género. Así encontraremos grandes batallas espaciales con rayos láser incluídos, imperios interplanetarios en constante expansión y hasta una ciudad ocupando un mundo entero por completo abovedada. ¿Os suena? Si habéis pensado en Asimov y Heinlein principalmente, habéis acertado de pleno, aunque sin duda se podrán sacar más referencias a novelas de la época de lo que mi corta experiencia podría dilucidar en este momento. Es una novela donde no se deja títere con cabeza.

Sin duda, Bill es el personaje clave y más trabajado de toda la novela aunque pueda haber algún que otro secundario que tenga cierta relevancia en algunas partes. Resulta muy interesante la evolución de Bill a lo largo de la novela, que empezará siendo un típico muchachote de campo ingenuo hasta el absurdo, pero al que se le irá pasando su estupidez innata a base de palos. Con un inesperado final, aunque en perspectiva bastante lógico, que demuestra el gran avance de su personalidad desde el principio.

A nivel de redacción tiene una estructura típica de novela corta, y es que para contar muchas cosas en tan poco espacio, hace falta mucho orden en las ideas, una gran habilidad para exponerlas y maestría con las palabras. Harrison cumple el requisito y sabe mantener el ritmo así que se convierte en una lectura que engancha desde el principio. De hecho, llega a sorprender un poco lo rápido que se alcanza el final.

Una característica muy interesante de la novela y que, personalmente, me ha encantado, es la artimaña que utilizó Harrison para librarse de la censura en su país y que el traductor ha mantenido en esencia en la versión española del libro. En Bill, héroe galáctico se describe el ejército y bien es sabido que en esa institución no se andan con delicadezas. Los tacos y los insultos son una constante y si se quiere representar ese mundo son aspectos que no pueden faltar. Sin embargo, durante el año 65 no estaba bien visto el uso de ciertas palabras en una literatura tradicionalmente juvenil (la ciencia ficción) por lo que Harrison inventó una propia que bien podía encajar en cualquier parte: bowb. En español se ha traducido como foder, que tampoco suena mal y todos podemos determinar su significado al vuelo. De este modo, la expresión “every week is bowb your buddy week” en español se ha traducido como “todas las semanas son la semana de fode a tu compañero”. Una traducción adecuada a un recurso que ha creado escuela.

Y ahora llega la parte más difícil. ¿Qué opinión me merece el libro? Con este libro no lo tengo fácil pues, aunque no me ha dejado en absoluto indiferente, me cuesta discernir el regusto que me ha dejado en la memoria. El humor del libro no se me ha antojado tan divertido porque no he conseguido vaciar mi mente de toda referencia a la realidad en la que vivimos. Las situaciones a las que Bill se veía sometido eran esperpénticas, absurdas y por tanto, graciosas, pero a la vez altamente preocupantes cuando uno se hace las preguntas “¿de verdad es así el ejército? ¿Tan fácil somos de engañar y manipular?” ¡Diablos! ¡Sí!”. Quizá no he conseguido disfrutar del libro porque la sátira se me ha antojado demasiado veraz. Bill me inspiraba auténtica lástima y he sufrido con él más de lo que me he divertido con las situaciones tan anecdóticas que ha vivido. Quizá peco de un exceso de empatía hacia el personaje o quizá de una terrible falta de humor pero no puedo decir que me haya resultado un libro divertido. Lo que si que reconozco es que me ha hecho pensar y pienso que una novela con, a priori, tan pocas pretensiones acabe haciendo que el lector medite sobre el mundo en el que vive, tiene un gran mérito.

Quizá la anécdota relatada por Harrison y que se incluye en la introducción del libro haya colaborado con esta preocupación que me ha suscitado el libro. En esta anécdota Harrison narra que un veterano de la guerra de Vietnam le preguntó si era el autor del libro. Harrison respondió afirmativamente a lo que el veterano le felicitó por su trabajo ya que, según él, ninguna otra novela o libro había descrito con tanta fidelidad lo que es el ejército en la realidad. Si esto es así, las fuerzas de destrucción más poderosas de nuestro mundo están en manos de auténticos mendrugos. Sin duda, es para preocuparse.

Ficha Técnica


Título original: Bill, the galactic hero
Autor: Harry Harrison
Fecha de publicación: 1965
Edición en español: Gigamesh breve - 2010
Páginas: 161
Premios: ninguno

2 comentarios:

  1. Una estupenda reseña de una pequeña gran novela :)

    Yo la conocía en la edición de Ultramar, con una traducción penosa, y no sabía que la había reeditado Gigamesh. Voy a tener que comprármela para volver a disfrutarla en condiciones.

    La pena es que se perpetraron varias secuelas que, aunque lleven el nombre de Harry Harrison en la cubierta, no fueron escritas por él sino por otros autores por encargo (salvo la primera, creo).

    Otra saga de la que se publicó algún libro en España hace muchos años es la de "The Stainless Steel Rat" o "La rata de acero inoxidable" una serie más aventurera y menos ácida que narra las peripecias de un ladrón de guante blanco galáctico convertido a la fuerza en una especie de James Bond felizmente casado con una asesina psicópata y que recorre el universo derrotando a diversos supervillanos y dictadores. Son pura evasión, aunque el sentido del humor de Harrison está presente en todo momento.

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  2. Gracias por el comentario The Tweaker! Me he sorprendido gratamente al ver que hay más gente de la que esperaba que conoce este libro. Me quedo con tu recomendación sobre la Lara de acero inoxidable, a ver si hay suerte y cae en mis manos!

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