TIGRE! TIGRE! (Las estrellas, mi destino) de Alfred Bester


Antes de comenzar este artículo, me gustaría remarcar algo importante en relación a la obra sobre la que voy a escribir: Alfred Bester, autor de Tigre! Tigre!, era periodísta y su medio de vida era escribir artículos para diferentes revistas que ni siquiera tenían nada que ver con la ciencia ficción. Su paso por este género fue bastante fugaz y, aunque en mi opinión, dejó un maravilloso legado, no era su ocupación principal. Su estilo argumentativo no es, por tanto, tan exhaustivo como otros autores cuyas obras visionarias se apoyan y basan en la ciencia conocida. Con esto quiero decir que no debemos esperar que esta novela pertenezca a la vertiente hard de la ciencia ficción, pues en este caso encontraremos más ficción que ciencia. Así que, para aquellos amantes de la ciencia ficción más dura, personalmente no la recomendaría. Sin embargo, para aquellos interesados en disfrutar leyendo sin buscarle tres pies al gato, les diré "señores! Pasen y vean!".


Afortunadamente, esta novela llegó a mis manos a partir de una recomendación de mi hermano y un conocimiento superficial de su argumento, sin más pretensiones. Y tras su lectura puedo decir que estoy gratamente sorprendida con lo que he encontrado.

Alfred Bester, ganador del primer premio Hugo de la historia en el año 1953 por su primera novela, el hombre demolido, no se demoró mucho en continuar con su carrera literaria. Según tengo entendido, en 1953 publicó su segundo libro, del que no tengo datos, y ya en el 1955 la novela que nos atañe, Tigre! Tigre! Para muchos, esta novela es conocida como Las estrellas mi destino, y de hecho, hace poco fue reeditada en España bajo este segundo nombre.

El argumento es muy cercano a cualquier lector ya que recuerda en cierta manera al clásico de Dumas, El conde de Montecristo donde todo gira alrededor de una vendetta. 

En este caso, la premisa de la novela es la siguiente: Gully Foyle, un mecánico de tercera, comienza su aventura en una nave en ruinas que ha sido atacada mientras viajaba por el espacio. Todos sus compañeros han encontrado la muerte y solo él, llevado por un extremo instinto de supervivencia, se aferra a la vida hasta lo indecible mientras espera un improbable rescate. De este modo, pasan los días, las semanas y los meses, encerrado en un armario de herramientas de reducido tamaño, el único habitáculo presurizado aún, trayendo aire de las bombonas de emergencia y los pocos alimentos aún comestibles tras el accidente. Sin compañía, solo en el frío del espacio y su eterna oscuridad. Un día, sin embargo, el encuentro absolutamente fortuíto se produce y una nave se acerca al Nomad, el navío practicamente destruído de Foyle. Esta nave, sin embargo, ignora activamente todos los llamamientos de socorro que Foyle transmite desde el Nomad y abandona al mecánico a su suerte. El abandono provoca el juramento de venganza del protagonisto hacia la nave que le abandona a la muerte y da comienzo a una aventura que llevará al mediocre Gully Foyle a límites insospechados.

Y cuando digo límites insospechados, no estoy exagerando, sobre todo por el profundo cambio que se produce en el protagonista a lo largo del libro y que me lleva a definirlo con esta simple afirmación: Gulliver Foyle es la excelencia de la mediocridad.

Me gustaría destacar el gran trabajo que el autor hace para evolucionar el personaje. En un primer término, Foyle es un tipo mediocre incapaz de destacar en absolutamente nada y que pasa por la vida sin pena ni gloria, sin meta alguna en la vida. En el momento en el que jura obtener su revancha ante aquellos que lo abandonaron a la muerte, Foyle comienza, con determinación, a superar todos y cada uno de sus límites para conseguir su objetivo. Aprende a pensar, aprende a aprender, aprende todo lo que necesita para conseguir su venganza. Pasará de ser un absoluto idiota de los barrios bajos que apenas sabe hablar sin incurrir en la germanía propia de las cloacas, a un perfecto caballero adinerado y sin complejos tan extravagante como encantador que triunfará allá a donde vaya. Pero, eso si, sin olvidar en ningún momento su objetivo, acabar con aquellos que lo abandonaron a la muerte en el frío espacio. Y en su obsesión no dudará en pasar por encima de quien haga falta pudiendo convertirse del más absoluto caballero a la más terrible de las bestias.

Y es que el autor consigue con su trato del personaje, despertar dos sentimientos totalmente opuestos en mi, algo que jamás me había pasado con ningún otro personaje de ningún otro libro. Por un lado, Foyle me despierta simpatía y admiración ante su dura situación y su genialidad para conseguir su objetivo. Por otro lado su fanatismo, frialdad y obstinación en obtener su revancha le llevará a actos deplorables que me hacen sentir auténtica repugnancia hacia el personaje. Un dualidad tan inquietante como fascinante.

El resto de los personajes de la novela son bastante planos aunque están muy bien definidos con una característica personalidad cada uno que los hace resultar, en su mayoría, bastante atractivos. Cabe destacar que, a pesar de ser una obra que data del año 1955, los personajes femeninos en la obra tienen bastante peso y existe una absoluta equidad entre estos y sus compañeros masculinos, lo cual es de agradecer y denota cierta visión de futuro.

El mundo en el que Bester enmarca la historia es quizá lo más endeble de la misma. La base de dicha ambientación es que el ser humano ha conseguido la capacidad de jauntear, lo que viene a ser, teletransportarse de un lugar a otro utilizando su mente. Un mundo en el que la gente ha aprendido algo así y en el que anda apareciendo y desapareciendo a placer, produce un inevitable colapso en la organización mundial. La tensión originada ante cambio sociopolítico, desemboca en una terrible guerra entre las dos áreas principales de una sistema solar colonizado por la raza humana: Los planetas interiores y los satélites exteriores. Aunque las descripciones de esta habilidad sobrehumana desarrollada por el hombre y su influencia en la sociedad es bastante interesante e incluso válida dentro de que parte de una ficción, la concepción de un sistema solar colonizado que se nos presenta resulta irrisoria y nada convincente. No obstante y a pesar de eso, debo decir que da cierto encanto arcaíco a la novela que yo disfruté enormemente, no olvidemos que estamos hablando de una novela de 1955.

El estilo de Bester es muy dinámico sin incurrir en pesadas descripciones y favoreciendo la narración rápida y el diálogo. Algo muy llamativo es la forma característica de expresión que da a Gully Foyle dentro de su jerga de las cloacas y los barrios bajos. Aunque el autor es bastante elegante en cuanto a expresiones se refiere, debo destacar que las escenas que requieren cierta crudeza se la otorga sin tapujos resultando incluso impactante al lector y despertando sensaciones y sentimientos que enriquecen la lectura. Para mi gusto, una obra que engancha desde el principio hasta el final siempre y cuando no se busque demasiada lógica y fiabilidad a lo que el autor trata de transmitir. Si se aceptan los principios en los que se basa el relato como si de un dogma de fe se tratase (“por supuesto, la teleportación es perfectamente facible y los mundos del sistema solar facilmente colonizables”) hará disfrutar a cualquiera de principio a fin.

Efectivamente, muy recomendable.

Antes de finalizar y solo como curiosidad, un apunte: Neil Gaiman es un incondicional de esta novela e incluso, en una reedición reciente de la misma, redactó la introducción que precede a la obra de Bester donde da su impresión.

Ficha Técnica
Título original: Tiger! Tiger!
Autor: Alfred Bester
Fecha de publicación: 1955
Edición en español: Biblioteca de ciencia ficción – ORBIS (1986)
Páginas: 253
Premios: Ninguno

1 comentario:

  1. Sin duda una novela que tomar en cuenta gracias por la reseña eso me hace sentir más deseos de leerla cuanto antes

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